martes, 10 de febrero de 2015

La Función del Sistema Financiero en la Economía


Autores:
Enzo Meléndez Pérez
Nehomaris Sucre López



A lo largo de la historia de la humanidad el dinero ha tenido un rol relevante y su trascendencia ha sido expuesta por diferentes pensadores económicos. En tal sentido, Keynes (1943) dio una gran importancia al dinero, ya que este por medio de las políticas monetarias se puede intervenir en la fijación de las tasas de interés, las cuales a juicio de Keynes, influyen en el gasto de inversión y este a su vez repercute en el gasto total, el cual determina tanto la producción como los precios. No obstante, para otros economistas opositores a la teoría de Keynes, la oferta y la demanda monetaria no poseen  influencia alguna en las tasas de interés ya que para ellos las tasas de interés son establecidas por la cantidad de ahorro por un lado  y de demanda de dinero para inversión por otro.

En tal sentido, cobra importancia el estudio del sistema financiero, es decir, aquella estructura en la que confluyen quienes requieren dinero y quienes lo poseen. Dicha importancia recae en sus implicaciones económicas del dinero y en su respectivo impacto social. 

De acuerdo con Martínez (2009: 5) el sistema financiero es una estructura en la que convergen las instituciones financieras (intermediarias entre las personas que poseen recursos y las que requieren esos recursos), los activos financieros (títulos que emplea el sistema financiero a fin de facilitar la movilidad de recursos) y el mercado financiero (donde se llevan a cabo los intercambios de activos financieros y dinero).

El sistema financiero posibilita que el dinero circule en la economía, tanto en el plano nacional como en el internacional, permitiendo que el dinero, tal como lo expresa el autor (ídem): “pase por muchas personas y se realicen transacciones con él, lo cual incentiva un sinnúmero de actividades, como por ejemplo, la inversión en proyectos que, sin una cantidad mínima de recursos, no se podrían realizar siendo esta manera en que se alienta toda la economía” (Martínez, 2009: 6).

Del mismo modo, Martínez plantea que:
Por un lado, el sistema financiero canaliza el ahorro hacia la inversión, reduciendo el riesgo de esta y aumentando las posibilidades de desarrollar proyectos que generen crecimiento, empleo y riqueza. De esta forma el sistema financiero incrementa la liquidez de aquellos que la necesitan y no tienen otra forma de obtenerla y aprovechar las economías de escala. Por otro lado el sistema financiero transfiere la información del lugar donde surge hacia el lugar donde se necesita, incrementando la eficiencia en la asignación de recursos. El sistema financiero amplia, pues, la capacidad de desarrollo de un país.  (Ídem),

De este modo, puede considerarse al sistema financiero como una estructura vital para el desarrollo económico  de los países, ya que permite el financiamiento de proyectos y la movilidad de recursos, pudiendo esto influenciar otras variables como la calidad de vida de los ciudadanos, la calidad del sistema educativo y la estabilidad política.

Para Ramírez (2001) el sistema financiero facilita la movilización de recursos sin oportunidades de inversión  hacía quienes tienen esa oportunidad, pero carecen de los recursos. Al hacer esto, el sistema financiero favorece a una mayor producción en el sistema económico. Para el autor cuando el sistema financiero  opera de forma eficiente se alcanza progreso económico en la sociedad.

Por otra parte, el sistema financiero requiere de ciertas regulaciones y la supervisión del Estado a fin de evitar la comisión de delitos y actos que atenten contra el interés nacional. Asimismo, el Estado debe crear políticas públicas destinadas aprovechamiento del sistema financiero para la inversión social y financiamiento de proyectos que garanticen el progreso social y económico de la nación bajo criterios de justicia y equidad. 

El sistema financiero cumple la misión fundamental en una economía de Mercado, de captar el excedente de los ahorradores y canalizarlo hacia los prestatarios públicos o privados (unidades de gasto con déficit). Esta misión resulta fundamental por dos razones: la primera es la no coincidencia, en general, de ahorradores e inversores, esta es, las unidades que tienen déficit son distintas de las que tienen superávit; la segunda es que los deseos de los ahorradores tampoco coinciden, en general, con los de los inversores respecto al grado de liquidez, seguridad y rentabilidad de los activos emitidos por estos últimos, por lo que los intermediarios han de llevar a cabo una labor de transformación de activos, para hacerlos más aptos a los deseos de los ahorradores.

Del mismo modo, Martínez plantea que:
El sistema financiero permite que el dinero circule en la economía, que pase por muchas personas y que se realicen transacciones con él, lo cual incentiva un sinnúmero de actividades, como por ejemplo, la inversión en proyectos que, sin una cantidad mínima de recursos, no se podrían realizar, siendo esta la manera en que se alienta toda la economía.
Finalmente, el sistema financiero ayuda a que la política monetaria que se impone en el país tenga éxito, ello gracias a las modificaciones que constantemente se hacen al encaje bancario. Sin embargo, la importancia del sistema financiero para el desarrollo reside tanto en los efectos que debe evitar como en las funciones que debe cumplir. Son muchos los estudios que evidencian una clara correlación entre el desarrollo financiero y el crecimiento económico. Sin embargo, en los últimos años han surgido otros estudios que lo relacionan con la calidad de vida, la reducción de la pobreza, la estabilidad política y el capital humano. Son muchas las funciones vitales que el mercado financiero desempeña, pero hay que tener presente que el sistema financiero es tan necesario como insuficiente para el desarrollo.

Por un lado, el sistema financiero canaliza el ahorro hacia inversión, reduciendo el riesgo de ésta y aumentado las posibilidades de desarrollar proyectos que generen crecimiento, empleo y riqueza. De esta forma, el sistema financiero incrementa la liquidez de aquéllos que la necesitan y que no tienen otra forma de obtenerla y aprovechar las economías de escala. Por otro lado, el sistema financiero transfiere la información del lugar donde surge hacia el lugar donde se necesita, incrementando la eficiencia en la asignación de recursos. El sistema financiero amplia, pues, la capacidad de desarrollo de un país, volviéndose una pieza clave del cúmulo de factores que determinan el nivel de bienestar. Asimismo, pese a la clara dificultad de correlacionar variables de tipo financiero y humano, varios estudios muestran claras correlaciones estadísticas entre los niveles de desarrollo financiero y los niveles de capital humano, empleo, salarios y oportunidades de crecimiento. Así pues, en positivo, podemos concebir el sistema financiero como un bien público.

A su vez, conviene tener presente que el sistema financiero no es sólo un bien público, sino que se trata de un bien público global. Las causas y las repercusiones de las crisis financieras no se encuentran en un único territorio, región, o grupo socioeconómico. De igual forma, independientemente de la gestión financiera de un país, su sistema financiero puede verse desestabilizado por causas que se escapan de su control. Así pues, si bien es cierto que un mayor grado de solidez confiere mayor autonomía a un sistema financiero determinado, éste siempre dependerá de acciones exógenas. Por otro lado, el sistema financiero produce efectos a escala mundial que tienen sus causas en cualquier parte del mundo y en la actuación de cualquier corporación pública o privada. Los beneficiarios del sistema financiero somos todos, al igual que una crisis del mismo nos afecta a todos, independientemente de nuestra ubicación geográfica o socioeconómica. A su vez, conviene tener presente que un sistema financiero autárquico, que no se viera tan afectado por los acontecimientos en otros países, no podría desempeñar eficaz y eficientemente su función, y que, por tanto, el sistema financiero necesita ser global.

Quizás la característica más enfatizada del sistema financiero haya sido ésta: su globalización. El sistema financiero es el máximo exponente del proceso de globalización en curso que cada vez comprende a más sectores, económicos y no-económicos, de nuestra sociedad. Dicho proceso de globalización proporciona una serie de ventajas (más fácil acceso al capital, a la información, mayores oportunidades de negocio, etc.), pero también de desventajas (efectos de contagio, mayor vulnerabilidad ante las actuaciones de terceros, pérdida de autonomía en cuestiones monetarias, etc.). Nos encontramos, por tanto, con que existen prácticas y normas cada vez más universalizadas en un mundo de marcadas diferencias y desigualdades a todos los niveles. Se requiere entonces de sistemas financieros que, en concordancia con la arquitectura financiera global, contemplen las especificidades del país o la región concreta, especialmente su grado de desarrollo.

Bibliografía. 
   Keynes, J. (1943), Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero.

Fondo de cultura económica: Ciudad de México.

   Martínez, J. (2009). El sistema financiero en Venezuela. El Cid Editor: Argentina.

 Ramírez, E. 2001). Moneda, banca y mercados financieros, Prentice
Hall: Ciudad de  México.

martes, 3 de junio de 2014

Hebdo Politikón (vigésima segunda entrega)

Con el objetivo de aportar un grano de arena más a la promoción del libre pensamiento, ya se encuentra disponible la edición número 22 del Hebdo Politikón





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  • Invitación al foro “DDHH Vs. Abuso de Poder”.
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  • Samsara (la película)
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