martes, 31 de marzo de 2015

"El Pensamiento Árabe" de Mohamed Arkoun


Autora:
Nehomaris Sucre López



Muhammad Arkoun (1928-2010), es considerado como un pensador cuyo primordial objetivo intelectual fue desligar el Islam de las interpretaciones de tipo tradicionalistas y exponer una nueva perspectiva de la doctrina islámica más afín tanto con sus principios originales, como con preceptos políticos fundamentales en el mundo actual como lo son la democracia y los derechos humanos.

En el primer capítulo de su libro “El pensamiento Árabe” (1992) aborda el tema del hecho coránico, concebido por el autor como “un acontecimiento histórico, cultural y religioso que parte lo árabe en dos vertientes: la vertiente del pensamiento salvaje… y la del pensamiento culto o selecto” (Arkoun, 1992: 13), esto se traduce cronológicamente de acuerdo con el autor  en dos momentos históricos: el primero antes del Corán,  caracterizándose ese periodo por la multiplicidad de lenguas y el paganismo; en tanto que hay un segundo momento, después del Corán, signado  por la fundación del Estado Islámico por Mahoma en Medina  en el año 622, acompañado esto por la expansión de la lengua árabe y una creciente fe religiosa.

Arkoun (Ibidem: 14), señala que el pensamiento salvaje es menos conocido que el pensamiento culto en el estudio historiográfico del Islam y los países Árabes, no obstante para una comprensión integral del hecho coránico es necesario adentrarse en ambos acontecimientos y para esto es necesario examinar tres puntos esenciales de su trabajo:

1.    Historia crítica del texto aceptado con el nombre de Corán
2.    Definición lingüística del concepto “palabra de Dios”
3.    El significado de la función profética 

En el marco de la “Historia crítica del texto aceptado con el nombre de Corán”, Arkoun (Ibidem: 15-17) indica que el Corán es un corpus  preciso y abierto de enunciados formulados en idioma árabe al los cuales no se pudo acceder sino mediante  el texto establecido gráficamente posteriormente al siglo IV/X cuando los musulmanes son consideran al unísono que los textos recogidos en la Vulgata oficial formada en el califato de Uthman (644-656) encarnan la totalidad de la revelación y en esa dirección el conjunto del texto así asentado ha funcionado paralelamente como obra escrita y  palabra litúrgica. En tal sentido esta definición hace énfasis en el paso de la palabra al texto y hace hincapié en la forma que ha servido de base para la elaboración del pensamiento árabe-islámico y la consideración de esta forma como un texto que no tiene exclusivamente meros caracteres filológicos sino que alude a un lenguaje religioso.

Por otra parte, para entender el hecho coránico es necesario también aproximarse a la Definición lingüística del concepto “palabra de Dios” (Ibídem: 18-20) pudiendo a partir de ese acercamiento apreciarse como un objeto lingüístico y el discurso coránico puede entenderse como la  percepción humana del  Dios vivo, creador y transcendente, en cuya forma existen tres protagonistas: un locutor-autor (qâ`il), un oyente enunciador (Mahoma) y un destinatario colectivo (los hombres).

Asimismo para comprender el hecho coránico es menester conocer el significado de la función profética, cuya naturaleza para el autor (Ibídem: 24),   según el Corán y la vida de Mahoma radica  en una firme proporción entre la experiencia religiosa y la acción histórica, de modo que todo acto ejecutado por el Profeta despliega una esperanza para los hombres y toda acción  está encaminada más allá no sólo del acontecimiento terrenal sino también del espíritu que la concibe y la ejecuta.

Con estas consideraciones Arkoun presenta la posibilidad de entender el pensamiento árabe teniendo en cuenta las apreciaciones de tipo religiosas, pero sin desligarlas de la acción del hombre y las sociedades árabes  en la historia, de tal forma que para entender el hecho coránico es menester distinguir por un lado el texto religioso y por el otro la carga cultural e histórica que evoca ese texto ya que el Islán per se no se basa únicamente en la meditación de lo divino sino que contempla una reflexión de lo humano, lo que se traduce en la interacción entre  el universo de lo celestial y la vida terrenal.

A la luz de estos argumentos no cabe duda de la importancia que tiene la aproximación al hecho coránico para la comprensión del pensamiento árabe y cobra vigencia la necesidad de que occidente se acerque a estas vertientes intelectuales a los fines de alcanzar al menos trazos claros y definitorios de lo que representa la religión, la cultura y al historia árabe para los pueblos árabes, asunto que hoy por hoy es una asignatura pendiente de difícil aprobación  para el mundo occidental centrado en la reflexión de sus propios asuntos desde perspectivas a veces plagadas de eurocentrismo y pensamiento colonizador.


Referencias Bibliográficas. 

ARKOUN, M. (1992). El Pensamiento Árabe. Buenos Aires:Editorial Paidos.

CEPEDELLO, J. (2010). Hermenéutica del Corán y reformismo político islámico en el pensamiento de Muhammad Arkoun. [Artículo en línea], Consultado el 30 de Marzo de 2015 en: http://cursos.institutopedrogual.edu.ve/file.php/69/Recursos_y_Lecturas/Lecturas_Tema_3/Hermeneutica_del_Coran.pdf

martes, 10 de febrero de 2015

La Función del Sistema Financiero en la Economía


Autores:
Enzo Meléndez Pérez
Nehomaris Sucre López



A lo largo de la historia de la humanidad el dinero ha tenido un rol relevante y su trascendencia ha sido expuesta por diferentes pensadores económicos. En tal sentido, Keynes (1943) dio una gran importancia al dinero, ya que este por medio de las políticas monetarias se puede intervenir en la fijación de las tasas de interés, las cuales a juicio de Keynes, influyen en el gasto de inversión y este a su vez repercute en el gasto total, el cual determina tanto la producción como los precios. No obstante, para otros economistas opositores a la teoría de Keynes, la oferta y la demanda monetaria no poseen  influencia alguna en las tasas de interés ya que para ellos las tasas de interés son establecidas por la cantidad de ahorro por un lado  y de demanda de dinero para inversión por otro.

En tal sentido, cobra importancia el estudio del sistema financiero, es decir, aquella estructura en la que confluyen quienes requieren dinero y quienes lo poseen. Dicha importancia recae en sus implicaciones económicas del dinero y en su respectivo impacto social. 

De acuerdo con Martínez (2009: 5) el sistema financiero es una estructura en la que convergen las instituciones financieras (intermediarias entre las personas que poseen recursos y las que requieren esos recursos), los activos financieros (títulos que emplea el sistema financiero a fin de facilitar la movilidad de recursos) y el mercado financiero (donde se llevan a cabo los intercambios de activos financieros y dinero).

El sistema financiero posibilita que el dinero circule en la economía, tanto en el plano nacional como en el internacional, permitiendo que el dinero, tal como lo expresa el autor (ídem): “pase por muchas personas y se realicen transacciones con él, lo cual incentiva un sinnúmero de actividades, como por ejemplo, la inversión en proyectos que, sin una cantidad mínima de recursos, no se podrían realizar siendo esta manera en que se alienta toda la economía” (Martínez, 2009: 6).

Del mismo modo, Martínez plantea que:
Por un lado, el sistema financiero canaliza el ahorro hacia la inversión, reduciendo el riesgo de esta y aumentando las posibilidades de desarrollar proyectos que generen crecimiento, empleo y riqueza. De esta forma el sistema financiero incrementa la liquidez de aquellos que la necesitan y no tienen otra forma de obtenerla y aprovechar las economías de escala. Por otro lado el sistema financiero transfiere la información del lugar donde surge hacia el lugar donde se necesita, incrementando la eficiencia en la asignación de recursos. El sistema financiero amplia, pues, la capacidad de desarrollo de un país.  (Ídem),

De este modo, puede considerarse al sistema financiero como una estructura vital para el desarrollo económico  de los países, ya que permite el financiamiento de proyectos y la movilidad de recursos, pudiendo esto influenciar otras variables como la calidad de vida de los ciudadanos, la calidad del sistema educativo y la estabilidad política.

Para Ramírez (2001) el sistema financiero facilita la movilización de recursos sin oportunidades de inversión  hacía quienes tienen esa oportunidad, pero carecen de los recursos. Al hacer esto, el sistema financiero favorece a una mayor producción en el sistema económico. Para el autor cuando el sistema financiero  opera de forma eficiente se alcanza progreso económico en la sociedad.

Por otra parte, el sistema financiero requiere de ciertas regulaciones y la supervisión del Estado a fin de evitar la comisión de delitos y actos que atenten contra el interés nacional. Asimismo, el Estado debe crear políticas públicas destinadas aprovechamiento del sistema financiero para la inversión social y financiamiento de proyectos que garanticen el progreso social y económico de la nación bajo criterios de justicia y equidad. 

El sistema financiero cumple la misión fundamental en una economía de Mercado, de captar el excedente de los ahorradores y canalizarlo hacia los prestatarios públicos o privados (unidades de gasto con déficit). Esta misión resulta fundamental por dos razones: la primera es la no coincidencia, en general, de ahorradores e inversores, esta es, las unidades que tienen déficit son distintas de las que tienen superávit; la segunda es que los deseos de los ahorradores tampoco coinciden, en general, con los de los inversores respecto al grado de liquidez, seguridad y rentabilidad de los activos emitidos por estos últimos, por lo que los intermediarios han de llevar a cabo una labor de transformación de activos, para hacerlos más aptos a los deseos de los ahorradores.

Del mismo modo, Martínez plantea que:
El sistema financiero permite que el dinero circule en la economía, que pase por muchas personas y que se realicen transacciones con él, lo cual incentiva un sinnúmero de actividades, como por ejemplo, la inversión en proyectos que, sin una cantidad mínima de recursos, no se podrían realizar, siendo esta la manera en que se alienta toda la economía.
Finalmente, el sistema financiero ayuda a que la política monetaria que se impone en el país tenga éxito, ello gracias a las modificaciones que constantemente se hacen al encaje bancario. Sin embargo, la importancia del sistema financiero para el desarrollo reside tanto en los efectos que debe evitar como en las funciones que debe cumplir. Son muchos los estudios que evidencian una clara correlación entre el desarrollo financiero y el crecimiento económico. Sin embargo, en los últimos años han surgido otros estudios que lo relacionan con la calidad de vida, la reducción de la pobreza, la estabilidad política y el capital humano. Son muchas las funciones vitales que el mercado financiero desempeña, pero hay que tener presente que el sistema financiero es tan necesario como insuficiente para el desarrollo.

Por un lado, el sistema financiero canaliza el ahorro hacia inversión, reduciendo el riesgo de ésta y aumentado las posibilidades de desarrollar proyectos que generen crecimiento, empleo y riqueza. De esta forma, el sistema financiero incrementa la liquidez de aquéllos que la necesitan y que no tienen otra forma de obtenerla y aprovechar las economías de escala. Por otro lado, el sistema financiero transfiere la información del lugar donde surge hacia el lugar donde se necesita, incrementando la eficiencia en la asignación de recursos. El sistema financiero amplia, pues, la capacidad de desarrollo de un país, volviéndose una pieza clave del cúmulo de factores que determinan el nivel de bienestar. Asimismo, pese a la clara dificultad de correlacionar variables de tipo financiero y humano, varios estudios muestran claras correlaciones estadísticas entre los niveles de desarrollo financiero y los niveles de capital humano, empleo, salarios y oportunidades de crecimiento. Así pues, en positivo, podemos concebir el sistema financiero como un bien público.

A su vez, conviene tener presente que el sistema financiero no es sólo un bien público, sino que se trata de un bien público global. Las causas y las repercusiones de las crisis financieras no se encuentran en un único territorio, región, o grupo socioeconómico. De igual forma, independientemente de la gestión financiera de un país, su sistema financiero puede verse desestabilizado por causas que se escapan de su control. Así pues, si bien es cierto que un mayor grado de solidez confiere mayor autonomía a un sistema financiero determinado, éste siempre dependerá de acciones exógenas. Por otro lado, el sistema financiero produce efectos a escala mundial que tienen sus causas en cualquier parte del mundo y en la actuación de cualquier corporación pública o privada. Los beneficiarios del sistema financiero somos todos, al igual que una crisis del mismo nos afecta a todos, independientemente de nuestra ubicación geográfica o socioeconómica. A su vez, conviene tener presente que un sistema financiero autárquico, que no se viera tan afectado por los acontecimientos en otros países, no podría desempeñar eficaz y eficientemente su función, y que, por tanto, el sistema financiero necesita ser global.

Quizás la característica más enfatizada del sistema financiero haya sido ésta: su globalización. El sistema financiero es el máximo exponente del proceso de globalización en curso que cada vez comprende a más sectores, económicos y no-económicos, de nuestra sociedad. Dicho proceso de globalización proporciona una serie de ventajas (más fácil acceso al capital, a la información, mayores oportunidades de negocio, etc.), pero también de desventajas (efectos de contagio, mayor vulnerabilidad ante las actuaciones de terceros, pérdida de autonomía en cuestiones monetarias, etc.). Nos encontramos, por tanto, con que existen prácticas y normas cada vez más universalizadas en un mundo de marcadas diferencias y desigualdades a todos los niveles. Se requiere entonces de sistemas financieros que, en concordancia con la arquitectura financiera global, contemplen las especificidades del país o la región concreta, especialmente su grado de desarrollo.

Bibliografía. 
   Keynes, J. (1943), Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero.

Fondo de cultura económica: Ciudad de México.

   Martínez, J. (2009). El sistema financiero en Venezuela. El Cid Editor: Argentina.

 Ramírez, E. 2001). Moneda, banca y mercados financieros, Prentice
Hall: Ciudad de  México.

martes, 3 de junio de 2014

Hebdo Politikón (vigésima segunda entrega)

Con el objetivo de aportar un grano de arena más a la promoción del libre pensamiento, ya se encuentra disponible la edición número 22 del Hebdo Politikón





Lea a continuación en nuestro semanario…
  • Invitación al foro “DDHH Vs. Abuso de Poder”.
  • Invitación al foro “100 años de la Gran Guerra”.
  • Invitación a la  Primera Jornadas de Sociología de la Educación: hacia una sociología general y de la educación.
  • Invitación al curso “El arte de Egipto, Grecia y Roma”.
  • Samsara (la película)
  • Nativos digitales
  • La soberanía según  Hillgruber
  • Algunas frases de Albert Einstein para reflexionar