jueves, 24 de abril de 2014

Biotecnología y Derechos Humanos.




 Autora: Nehomaris Sucre  




De acuerdo con el Consejo Argentino para la Información y Desarrollo de la Biotecnología (2012), (CAIDB en adelante), se entiende la biotecnología  como la aplicación de organismos vivos para la producción de un bien o servicio útil para el ser humano.

En tal sentido, siguiendo la línea argumentativa del CAIDB (Ídem), la biotecnología posee una extensa historia, que se remonta a la elaboración del vino, el pan, el queso y el yogurt. De modo que el hallazgo de que el jugo de uva fermentado se transforma en vino y que la leche puede transformarse en queso o yogurt fue el génesis de la biotecnología, hace miles de años. Sin embargo para aquellos momentos los seres humanos no comprendían la forma en cómo se daban estos procesos. Estas aplicaciones forman lo que se conoce como biotecnología tradicional y se basa en la elaboración y uso de las derivaciones del metabolismo de ciertos microorganismos.

No obstante, como señala CAIDB (Ídem) los científicos actualmente entienden en puntualmente cómo ocurren estos procesos biológicos asunto que les ha permitido desplegar nuevas técnicas para alterar o copiar algunos de dichos procesos naturales a fin de conseguir una gama mucho más amplia de productos. Los científicos en la actualidad saben, también, que los microorganismos son capaces de sintetizar compuestos químicos y enzimas que pueden aprovecharse con eficiencia en procesos industriales, tales como la producción de detergentes, manufactura del papel e industria farmacéutica.

            La biotecnología moderna, en cambio, explica el CAIDB (Ídem), nace en la década de los ’80, y recurre a técnicas, designadas en su conjunto como “ingeniería genética”, para transformar y transportar genes de un organismo a otro. De esta forma es posible obtener insulina humana en bacterias y, en consecuencia, perfeccionar el tratamiento de la diabetes. Por ingeniería genética igualmente se elabora la quimosina, enzima clave para la producción del queso y que evita el empleo del cuajo en este proceso. La ingeniería genética también es al presente una herramienta esencial para el progreso de los cultivos vegetales. Por ejemplo, es asequible transferir un gen originario de una bacteria a una planta, tal es el ejemplo del maíz Bt. En este caso, los bacilos del suelo elaboran una proteína que destruye  las larvas de un insecto que habitualmente devastan los cultivos de maíz. Al transportar el gen correspondiente, ahora el maíz fabrica esta proteína y por consiguiente resulta resistente a la agresión del insecto.

En palabras de Kubli-García (2006) la plataforma hoy por hoy, y en un futuro no muy distante, de la producción en numerosos ramos es la biología, su instrumentación es la biotecnología, praxis que ofrece un repertorio de aplicaciones. 

Para el autor (Ídem) en la arena de los derechos humanos del mismo modo hay influencia de estas –relativamente jóvenes- biociencias. Sobresaliendo en el campo de la medicina genómica humana y de la investigación del genoma humano, siendo  la tendencia garantizar un clima de respeto y dignidad en estas disciplinas. 

Kubli-García (Ídem) sostiene que la clonación de células madre humanas es una muestra de cómo estas prácticas ingresan en el mundo de los derechos humanos. A la fecha, está prohibida la clonación de células madre germinales, es decir, la clonación con finalidad reproductiva. Sin embargo, la clonación de células madre somáticas sí es posible, cuando se trata de terapias génicas.

De acuerdo al autor (Ídem) en lo relativo a la conexión que tienen las biociencias con la vida y dignidad humana, pueden ubicarse como referencias obligadas:

1.    la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos.
2.     La Declaración Internacional sobre Datos Genéticos Humanos.
3.    La Declaración de las Naciones Unidas sobre la Clonación Humana.
4.    la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos. 

Las cuatro declaraciones proponen una serie de principios y guías que los Estados deben instrumentar en sus legislaciones para dar un tratamiento apropiado al material genético de la especie humana. 

El autor (Ídem) indica que como primer antecedente a los anteriores instrumentos internacionales puede señalarse el Proyecto Internacional del Genoma Humano, que se emprendió en el año de 1990 por iniciativa del Departamento de Energía y los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos de América. El proyecto, que terminó su trabajo en el año 2003, tenía como objetivos específicos el desarrollo del mapa genético de la especie y conocer la secuencia de tres mil millones de pares de bases que componen al genoma humano, lo que se tradujo en la constitución de ~30 mil genes en los seres humanos. 

Tal como señala Kubli-García (Ídem) la conquista de estos datos elevó mucha expectativa,  puesto que representa el aprovechamiento de estas estructuras mínimas, así como su funcionamiento, esencialmente en un plano terapéutico, dando sitio a la rama conocida como medicina genómica. Este conocimiento es un  instrumento muy substancial y útil para detectar enfermedades y malformaciones hereditarias –y de este modo ser prevenidas- la elaboración de fármacos, tejidos y, en un momento dado, órganos. 

El autor (Ídem) además comenta que también se agrega un amplio repertorio de aplicaciones en la terapia génica, la cual define como “la clonación de células madre somáticas para restaurar áreas dañadas o que no tengan la funcionalidad normal” (Ídem).

Para Kubli-García (Ídem) por lo que respecta a los instrumentos internacionales a los que se ha referido, puede considerarse que algunos contienen delgadas imprecisiones que se han escurrido por error de los redactores. Por ejemplo, se citan a la “familia” humana y no a lo que biológicamente somos: una especie; no hace diferencia entre clonación de células humanas germinales y somáticas; están cubiertas en muchos sentidos de ambigüedad y en varios casos de vaguedad; expresan un antropocentrismo excesivo, protegiendo al genoma humano, como si la mala manipulación genética de otra especie no fuera vergonzosa. El autor (Ídem) considera que el concepto dignidad no está ceñido a la humanidad y que su alcance debe ocupar a la vida misma. Del mismo modo, “como muchos más instrumentos de derecho internacional, su poca eficacia y su obligatoriedad, provocan que sean considerados como buenos deseos y no como normas jurídicas” (Ídem).

Igualmente esgrime el autor (Ídem) en otro orden de ideas, la biotecnología puede trastocar los derechos humanos colectivos en lo que respecta a la temática de la propiedad intelectual, en particular, de las patentes de invención que han tenido secuelas negativas en el campo del conocimiento tradicional de pueblos aborígenes, el cual puede radicar en diversas aplicaciones como la herbolaria médica y la agricultura. 

En la actualidad se han documentado casos en que las oficinas de patentes han conferido una serie de prerrogativas a empresas multinacionales sobre productos fundamentados en el conocimiento tradicional. Ante esto Kubli-García (Ídem),  afirma que del mismo modo la propiedad intelectual puede influir en el marco de los recursos genéticos de determinada zona geográfica, en donde se sitúe algún pueblo. 

En tal sentido para el autor (Ídem), el eje del debate se encuentra en las prácticas llamadas bio-prospecciones, las cuales han sido consideradas por algunos como prácticas de biopiratería. Los reclamos al respecto están orientados a evitar que las empresas transnacionales tengan monopolios, que se “privatice” el conocimiento tradicional, que se proteja al ambiente, que se amplíen las asimetrías que hay de países desarrollados y menos desarrollados, entre otras consignas (Ídem). No obstante, en el epicentro de toda esta resistencia, la ciencia queda sumergida, induciendo a que –en muchas circunstancias - científicos respetables sean vilipendiados, que se interrumpan políticas públicas que favorecerían la investigación y en conclusión se entorpezca la posibilidad de crecimiento de países menos desarrollados.

Para Melgar Fernández (2005):

El problema con los conocimientos tradicionales es que el régimen de la propiedad intelectual permite que conocimientos tradicionales, folclore, material genético y conocimientos medicinales indígenas salgan de sus países de origen; mientras que productos de los países desarrollados entran, muy bien protegidos por el régimen de la propiedad intelectual y respaldados por la amenaza de sanciones comerciales.

                        Esto evidentemente pone de manifiesto las brechas de desigualdad cada vez mayores que se tejen en el mundo globalizado y con esto da luces de la enorme tarea que tienen por delante los activistas defensores de los derechos humanos. 

            Otro dilema  que ha traído consigo la revolución biotecnológica ha sido el de los biocombustibles, ¿Son una solución o un problema? Al respecto la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO en adelante)  (2008) afirma que no obstante la reducida importancia de los biocombustibles líquidos en cuanto a su correlación con el abastecimiento mundial de energía, así como en comparación con la de los biocombustibles sólidos, sus consecuencias inmediatas y significativas para los mercados agrícolas mundiales, el medio ambiente y la seguridad alimentaria son ya objeto de debate y controversia. 

Para la FAO (Ídem) esta nueva fuente de demanda de productos agrícolas básicos supone ventajas pero también riesgos para el sector alimentario y agrícola. Efectivamente, la demanda de biocombustibles podría transformar la tendencia a la baja de los precios reales de los artículos básicos que ha disminuido el crecimiento agrícola en gran parte  de los países en desarrollo en los últimos decenios. 

Para la FAO (2008) como tales, los biocombustibles conseguirían brindar a los países en desarrollo, en los que el 75% de la población pobre del mundo depende de la agricultura para su sostén, la ocasión de beneficiarse del crecimiento agrícola para aumentar el desarrollo rural y disminuir la pobreza. Una relación más fuerte entre la agricultura y la demanda de energía podría influir en el aumento de los precios agrícolas, la producción agrícola y el producto interno bruto (PIB). El desarrollo de los biocombustibles también podría proporcionar el acceso a la energía en las zonas rurales, incitando así aún más el crecimiento económico y la incursión de mejoras a largo plazo en lo que a seguridad alimentaria respecta. Simultáneamente, existe el riesgo de que el aumento de los precios de los alimentos ponga en peligro la seguridad alimentaria de las poblaciones más pobres del mundo, muchas de las cuales emplean en alimentos más de la mitad de los ingresos de sus hogares. 

Es más, según la FAO (Ïdem) la demanda de biocombustibles podría conllevar a una presión adicional la base de recursos naturales, lo que a su vez podría traer secuelas social y ambientalmente nocivas, en particular para quienes no poseen el acceso a la energía, los alimentos, la tierra y el agua.

            Para Porras del Corral (2005) una sencilla ojeada al pasado nos habilitará para advertir como apenas hace unas décadas varias de las cuestiones que en el presente son objeto de debate en el terreno de la biociencia y sus aplicaciones tecnológicas, inclusive algunas de ellas con una enérgica presencia en los medios de comunicación social –como las relacionadas con el genoma humano, la terapia génica, las técnicas de reproducción humana asistida, la clonación humana, los embriones congelados, las células madres y su posible utilización, los transgénicos, etc.- apenas si poseían lugar en el universo de la ciencia ficción.

En nuestros días, sostiene el autor (Ídem), el escenario es muy diferente, la prisa con la que suceden los hechos demanda una toma de decisión vertiginosa por parte de la sociedad, de manera que le posibilite hallar en cada instante la respuesta apta que satisfaga las necesidades del ser humano.

Asimismo, afirma Porras del Corral (Ídem) En un mundo fraccionado con cosmovisiones tan disímiles e intereses tan heterogéneos, es prácticamente quimérico que exista una respuesta única y común a un problema trazado en el ámbito de la biociencia y en el de sus aplicaciones tecnológicas. No puede en consecuencia negarse ni la falta de entendimiento en varias de los asuntos cardinales que se suscitan, ni la necesidad por derivada de hallar unos valores o principios idóneos para fundar un marco de respeto hacia el ser humano en general y hacia la vida en particular. 

En ese mismo orden de ideas, el autor indica que en cualquier caso la revolución biotecnológica ha inducido reacciones numerosas, dado que algunos han querido percibir en ella una estela de esperanza apta para poner fin a muchos de los males que la humanidad viene sobrellevando secularmente o al menos el de atenuarlos, mientras otros advierten de los riesgos que el empleo de determinadas técnicas puede acarrear al ser humano. 

Coincidimos con Porras del Corral (Ídem) en que lo cierto en este asunto, como suele acontecer con frecuencia  es que debe ser juzgada con sensatez y ponderación, midiendo beneficios y riesgos, de forma que para lograr el fin aspirado –el servicio a la vida, a la vida humana y en general a la humanidad- se utilicen los medios correctos. Pues no todo lo que técnicamente puede hacerse debe hacerse, y es que la tentación del “Seréis como dioses” ya contenida en el Génesis, de una u otra forma ha acompañado al hombre a lo largo de la historia (Ídem).  

Referencias Bibliográficas.

Kubli-García, F. (2006). Biotecnología y Derechos Humanos. Ponencia presentada en el I Congreso Internacional de Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Universidad Autónoma de México, México DF.
Melgar-Fernández, M. (2005). Biotecnología y Propiedad Intelectual: un enfoque integrado desde el derecho internacional. Universidad autónoma de México.
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la alimentación (2008). El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2008. Roma: FAO.
Porras del Corral, M. (2005). Biotecnología, Bioética y Derechos Humanos. En A. Ruiz (Ed.), Bioética y Derechos humanos: implicaciones sociales y jurídicas (pp. 59-79). Sevilla: Universidad de Sevilla.

Fuente (s) Electrónica (s).
Consejo Argentino para la Información y Desarrollo de la Biotecnología. (2012). [Sitio web en línea]. Disponible en: www.argenbio.org/.

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