martes, 23 de noviembre de 2010

La discapacidad es sólo una condición, no una enfermedad

Caracas, 22 Nov. AVN .- Era un niño con tan sólo tres años de edad cuando a Juan Carlos Mora le diagnosticaron poliomielitis (enfermedad infecciosa que invade el sistema nervioso y destruye las células nerviosas encargadas del control de los músculos), que lo dejó con una discapacidad motora.


La noticia afectó mucho a sus padres, que para el momento residían en Colombia, e hizo que se trasladaran a Venezuela para conseguir alguna salvación para sus miembros inferiores, ya que con su corta edad todavía quedaba una esperanza para que Mora volviera a caminar.

Sin embargo, la esperanza se frustró porque la enfermedad había avanzado hasta el punto que no había nada que hacer.

“De Colombia me trajeron a Venezuela, allí comenzó toda esta misión de ayudar y abrir campos a las personas con discapacidad”, dijo.
Mora, quien hoy en día se desempeña como coordinador y asesor de Comunicaciones del Programa Nacional de Atención en Salud para las Personas con Discapacidad (Pasdis), no ha dejado de soñar y de crecer como persona, cumpliendo sueños y metas.
Recuerda que cuando tenía 8 años estaba sentado a la mesa y miró fijamente a sus padres: “Noté que ellos tenían preocupación porque iba a creciendo y la sociedad no estaba en condiciones de asumir la inserción de una persona con discapacidad”. Cuenta que en este momento decidió que todos los logros que se aproximaban eran por su único motivo de vida: su familia.

"Logré mi licenciatura"

Aunque en su rostro mantiene siempre una sonrisa, cuenta cómo al iniciar sus estudios sufrió el desprecio de muchas personas que con sus burlas y risas impedían la aceptación y el avance de este joven.
“Inicié mis estudios en el Ortopédico Infantil, luego el bachillerato lo cursé en un colegio convencional y fue allí donde me conseguí con mis primeras barreras arquitectónicas, porque tuve que estudiar cinco años en un instituto que tenía dos pisos, pero mi papá me subía y mi papá me bajaba”, precisó.

A pesar de todas las humillaciones que sufrió manifiesta que todas esas vivencias en vez de apagar esa llama para salir adelante causaron en él más ganas de seguir viviendo: “Realmente me hizo madurar y aceptar que la discapacidad es sólo una condición y no una enfermedad”.

Luego de terminar el bachillerato, este joven que hoy en día tiene 37 años cuenta por qué decidió estudiar Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela.

“Lo hice porque para el momento vi que no había una planificación y un impacto fuerte en materia de discapacidad en los medios y dije: eso es lo que realmente tengo que estudiar, porque era parte de mi misión”, comentó.

Dijo que en la escuela de Comunicación Social también consiguió barreras arquitectónicas, y aunque siempre ha mantenido el apoyo de sus padres, pasó por momentos difíciles a la hora de asistir a clases por la dificultad de subir y bajar escaleras.

“Tenía la peor barrera, que era la actitudinal. Cuando entré todos me decían que yo no iba a terminar o simplemente me preguntaban por qué iba a estudiar esa carrera, por el simple hecho de estar en una silla de ruedas”.

Mora señala que para muchos de sus compañeros la silla de ruedas significaba un “impedimento”, pero a su vez esas críticas o señales lo convencían aún más de que había escogido la mejor opción.
Aún así, al inicio de la carrera se topó con dificultades, porque literalmente tenía que pedir cola a los que paseaban por el lugar para que pudieran subirlo a los demás pisos, y tal vez por el desprecio o por la burla, nadie le hacía el favor y no podía asistir a las mismas.

“Cuando no había nadie que te subiera perdía clases, era en esos momentos que tenía que refugiarme en mi familia, quienes han jugado un papel muy importante, eso sirvió para que realmente pudiera terminar la carrera”.

Difícil acceso laboral

Este joven tan apasionado por ayudar a su colectivo había dado un gran paso al terminar su licenciatura, pero las barreras no dejaban de aparecer en la vida de Mora, porque para la época las oportunidades laborales para las personas con discapacidad era un tema bastante complicado.

“Duré tres años sin trabajo, tocaba las puertas y me las cerraban en la cara, fue muy complicado para mí”, dijo.

Sin embargo, el Gobierno Bolivariano en su afán de incluir a este colectivo en la sociedad, le abrió las puertas a Juan Carlos Mora para que asumiera el reto como coordinador del Programa Nacional de Atención en Salud para las Personas con Discapacidad (Pasdis).
“Sin anestesia me dijeron que si quería asumir la coordinación del programa. Fue un reto porque era primera vez trabajaba en una institución y había que generar una campaña permanente con todo lo referente al tema de la discapacidad”.
Al caminar por los pasillos del Ministerio del Poder Popular para la Salud, donde funciona el Pasdis, es notorio el cariño y el carisma que mantiene con sus compañeros de trabajo, donde lleva tres años.
“En la actualidad llevo todo lo referente a la información y la difusión del programa, para que no sólo sea el Pasdis sino todas las políticas que implementa el Estado Nacional en el tema de la discapacidad”.
Hay que recordar que antes de la llegada del presidente Chávez existía una Ley para la Integración de Personas Incapacitadas, y en su nombre la palabra “incapacitadas” ya formaba una pared para que estas personas no fueran incorporadas a la sociedad.

“Debo agradecer la actitud que el Gobierno ha tomado, con una verdadera apertura en materia de discapacidad. Eso ha sido un gran logro, se abrió por completo esa puerta y fue lo que permitió que yo estuviera trabajando, porque anteriormente sí existía discriminación, podías ser profesional pero por verte en una silla de ruedas te cerraban las puertas”.

Una vez fue aprobada la Constitución Bolivariana, se retomó el tema de las personas con discapacidad reconociendo en su artículo 81 el derecho al ejercicio pleno y autónomo de las capacidades de este colectivo.

Luego el Gobierno Bolivariano aprobó en la Asamblea Nacional la Ley de Personas con Discapacidad, donde se destaca el artículo 28, que establece que los órganos y entes de la administración pública nacional, estadal y municipal, así como las empresas públicas, privadas o mixtas deberán incorporar a no menos de 5% de personas con discapacidad permanente en su nómina total, sean ellos ejecutivos, empleados u obreros.
Igualmente, la misma ley establece en el artículo 84 que los órganos y entes de la administración pública nacional, estadal y municipal, y todas las personas naturales o jurídicas de derecho privado que infrinjan el artículo 28 de esta ley serán sancionadas con multa de 100 unidades tributarias (100 UT) a mil unidades tributarias (1000 UT).

Yoga terapéutica

No todo han sido humillaciones y burlas, Mora también ha sido el orgullo y el ejemplo de muchas personas de la sociedad en la cual se desempeña.

Todos los sábados, de 1:00 a 3:00 de la tarde, ofrece de forma gratuita clases de yoga terapéutica en la plaza cubierta del rectorado de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

“Tengo una vida normal, bailo en mi silla de ruedas y he tenido novias. Todas las personas con discapacidad tienen que entender que aunque efectivamente es un momento difícil y es un duelo que debemos pasar, tenemos que recordar que es solamente una condición y si nos enfrascamos sufriendo no vamos a lograr los sueños”.

Finalmente citó una frase de una amiga que recuerda con mucho cariño, porque lo ayudó a superar ese duelo: “Para uno poder volar no hace falta caminar y cuando uno habla de sueños uno vuela, así que no debe existir ningún tipo de limitación cuando realmente quieres salir adelante”.

Feunte: Agencia Venezolana de Noticias

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